Saludo Pascual 2022

“Yo hago nuevas todas las cosas”
Ap. 21,5

Querida comunidad educativa:

“¿Qué se estará transformando en nuestras vidas?” fue la pregunta que, con un grupo de estudiantes, nos hicimos hace unos días atrás para ahondar en el misterio de la Pascua. Y es que cada una de las transformaciones que vivimos a nivel personal, familiar, social llevan inscrito el dinamismo de muerte y resurrección. Cada cosa que muere en nuestra vida, desde la fe, resulta una invitación a dar un paso (pascua) a una vida más plena, más fecunda, más humana y por tanto más de Dios. Por eso, ante las crisis, los fracasos, los dolores de cruz que nos tocan vivir no debemos caernos ni quedarnos solos. Sólo levantando la mirada con la ayuda de quienes nos aman de verdad –Dios mismo entre ellos-, podremos pasar del “por qué a mí” al “para qué” que busca los sentidos profundos desde los que el Espíritu habla para consolarnos.

Sé que estamos viviendo momentos muy complejos, que muchas cosas cambian a velocidad descomunal, que el escepticismo visita nuestras almas, que el desencanto nos acecha y que, junto al virus de la nostalgia, pueden hacernos perder la novedad que Dios está obrando en nuestro tiempo. Es justamente la vida nueva de cada uno de los chicos, sus miradas desprevenidas y llenas de esperanza, sus deseos preñados de un futuro bueno, sus corazones capaces de amor y sus alegrías insistentes, lo que nos habla de lo nuevo que es capaz de hacer Dios. Dejémonos enseñar por ellos que en sus búsquedas nos muestran cosas que no siempre los adultos, a veces desilusionados como los discípulos de Emaús, podemos ver con ojos resucitados.

Esta Pascua será un renovado intento comunitario para volver a contemplar esas transformaciones que se están dando en nuestra vida. Los invito a todos a tomarse un momento para descubrirse invitados a dejarse amar, a dejarse perdonar y reconciliar con el Dios de la Vida, para que podamos sentirnos, una vez más, sentados a la mesa de los hijos de un Padre-Madre siempre bueno que quiere que seamos una sola familia de hermanos.

¡Feliz y santa pascua de resurrección!

P. Emmanuel Sicre, SJ

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