Perfil del Estudiante

Finalidad de nuestro proyecto educativo

Formar hombres «con y para los demás», conscientes del tiempo en el que les toca vivir y comprometidos con el otro.

Formar hombres competentes, persiguiendo la excelencia académica y formativa: el «magis» ignaciano.

Está orientado hacia los valores humanos y cristianos. Aspiramos a que en las diferentes actividades de la escuela nuestros estudiantes crezcan en la adquisición personal de: respeto, responsabilidad, sinceridad, solidaridad, austeridad, humildad, generosidad, alegría, tolerancia, justicia, reflexión, actitud crítica, servicio y espiritualidad.

Encuentra en el Paradigma Pedagógico Ignaciano un modo particular de enseñar y aprender (que parte del reconocimiento del «contexto», desarrolla la «experiencia», propicia la «reflexión» y lleva a la «acción»).

El estudiante que queremos formar…

Hombres nuevos, transformados por el mensaje de Cristo…

Hombres abiertos al futuro, atentos y sensibles a los problemas de la realidad que los rodea con el fin de transformarla y cooperar para el bien común.

Hombres equilibrados, caracterizados por su “excelencia”.

Hombres capaces de descubrirse parte integrante de una Nación a la que amen, respeten y defiendan.

Hombres para los demás, de servicio, que puedan construir una civilización de amor, movidos por una auténtica caridad evangélica.

Hombres de acción, apóstoles influyentes, para quienes la fraternidad universal será la base de su vida personal, familiar y social.

En síntesis…

Nuestro objetivo es promover el desarrollo integral de los estudiantes haciendo de ellos hombres científicamente competentes y humanamente virtuosos, que sepan trabajar por el bien común y vivir según los valores evangélicos.

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