INTRODUCCIÓN
El Reglamento Interno, inspirado en la espiritualidad ignaciana, fue elaborado de forma conjunta por los tres niveles educativos del Colegio de la Inmaculada Concepción. Contiene normas morales y éticas, aspectos organizativos de convivencia (específicos en cada nivel) para nuestros alumnos y sus familias en correspondencia con el Proyecto Educativo Institucional.
El objetivo de este Reglamento es contribuir a la formación de personas íntegras “PARA Y CON LOS DEMÁS” a fin de colaborar con las familias en la educación de nuestros niños y jóvenes para que sean críticos, reflexivos, capaces de transformar la realidad en la que viven según los principios del Evangelio.
“Colegio y familia serán una verdadera comunidad en discernimiento capaz de distinguir lo que es justo de lo que no lo es, lo que es bueno de lo menos bueno".
“Vano sería nuestro esfuerzo en el servicio de la enseñanza, si las familias no pusieran el fundamento sólido a partir del cual se continúa la formación de una persona libre y responsable, a través de una educación sistematizada. La familia es el primer espacio de compromiso con los valores cristianos...” (Peter Hans Kolvenbach sj.)
FUNDAMENTACION
La propuesta educativa del Colegio de la Inmaculada Concepción se inserta en la visión que Dios comunicó a San Ignacio y asume esta tarea participando en la misión apostólica de la Compañía de Jesús en el marco de la misión evangelizadora de la Iglesia Católica.
* Colegio como comunidad
El Colegio se concibe como una comunidad en la que todos (jesuitas y laicos, alumnos, docentes, no docentes, familias, exalumnos y colaboradores) nos educamos y crecemos juntos.
El Colegio es un espacio donde el aprendizaje crea una cultura que se impregna por el espíritu comunitario de auténticos encuentros personales. El aspecto comunitario se traduce en hacer presente el amor de Dios hacia los hombres, en hacer espacio para que se manifieste el Reino de Dios, su Espíritu entre nosotros encarnando los valores del Evangelio. Para este crecimiento de todos, el colegio promueve una maduración de la fe -personal y comunitaria- con sincero respeto de la libertad y el desarrollo evolutivo de cada persona.
* El hombre: ser para y con los demás
Concebimos al “hombre” desde una visión integral de la persona humana, abierta a la trascendencia, en búsqueda de Dios, a través de Jesucristo y la Iglesia. Así, los mismos procesos educativos conciben a la persona íntegramente en sus dimensiones: espiritual, ética, cognitiva, afectiva, comunitaria, estética, corporal y sociopolítica.
“El hombre para los demás" se va gestando cada día, en el aula, en el recreo, en una actividad extraescolar, en gestos, actitudes. Es por ello que como colegio tenemos la obligación de acompañar a los niños y jóvenes colaborando con sus familias, en su marcha hacia la formación integral.
* De habitantes a ciudadanos
Frente a los desafíos de la sociedad argentina del Siglo XXI queremos ayudar, a través de la educación, a construir comunidades de fe, transformando sus miembros de ser sólo habitantes para ser ciudadanos responsables y creativos que hagan realidad la dignidad de la persona humana, la defensa de la vida desde su origen, la convivencia ético-política en el sistema democrático y la paz en la justicia y la solidaridad.

Niveles 











