La alegría y gratitud que nos comunicaron, muestra una vez más aquello que “es más lo que se recibe que lo que se da”. Todos los que pudimos compartir esa tarde mágica, salimos repletos y desbordantes de gozo, de ternura, saboreando consolados la gratuidad de servir a quien nada tiene para dar a cambio. Sin embargo, nos dieron sus corazones… de corazón.
En este año que la Iglesia puso ante nuestros ojos el tema del respeto por la vida, la presencia de seres humanos que, por diversos motivos, no pudieron al final de la vida vivir en su ámbito familiar, descubre una vez más el corazón de muchísimas familias del colegio que han apostado por el servicio, por el “ser para los demás” que tanto nos gusta proclamar.
Una feliz coincidencia: mirando desde el Patio de los naranjos hacia las arcadas del Patio cubierto, con los abuelos disfrutando y un ejército entusiasta de papás y chicos trabajando para hacer felices a los sagrados visitantes, se observa un banner colgado con la frase de San Ignacio “el amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”.
Somos bendecidos con la presencia de los abuelos pobres. Somos bendecidos por la generosidad y el amor de tantas familias. Somos bendecidos porque nuestra Madre, Nuestra Señora de los Milagros, nos convoca para el servicio.
Gracias a todos los que hicieron posible esta bendición.
P Leonardo Nardin sj
Santa Fe, 16 de Setiembre de 2011.-

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