Palabras del Ing. Jorge Terpin
Es insoslayable recordar, que es el P. Guillermo Furlong, quien nos relata lo sucedido un día como hoy 3 de agosto, pero de 1610: “estando reunido el Cabildo, presentóse al mismo el P. Del Valle, Rector de la Compañía de Jesús y que para más y mejor mirar de los naturales de la ciudad de santa fe, había venido a fundar y elegir convento”. Hace exactamente 401 años los jesuitas se establecían en la vieja ciudad de Garay.
Asimismo celebro que la presentación del 5º Volumen de la Historia del Colegio de la Inmaculada se lleve a cabo en este Museo, ya que como también nos informa el historiador: “en 1863 se trabajó en lo más antiguo que ahora existe, o sea el dormitorio sobre la calle General López y que arranca del ángulo mismo que forma el crucero de la iglesia, y debajo de este dormitorio se formó una sala de estudio” es decir que nos encontramos en los ámbitos construidos en 1863, los últimos vestigios del primitivo edificio del colegio. No puedo menos que celebrar entonces, la fecha y el lugar, que poseen su propia carga espiritual e histórica, que nos habla de la valoración de un pasado forjado por la compañía de Jesús y una sociedad comprometida, ya que como Huizinga dice: “Historia es la forma espiritual en que una cultura rinde cuentas de su pasado”.
Ya el mismo título de la obra nos orienta hacia el objetivo de Furlong, que no es solamente la Historia del colegio de la inmaculada de la ciudad de Santa Fe, sino además -y así lo aclara en letra más menuda- de las irradiaciones, culturales espirituales y sociales. Pensemos que con este término, Irradiar: -que es la capacidad de un cuerpo de emitir luz, calor o cualquier forma de energía en todas direcciones- , es con el que quiso ejemplificar la dimensión de las acciones de la compañía a través de este colegio, no solamente en ámbitos locales sino que su alcance e influencia llegó a la más lejanas provincias, alcanzando el carácter interamericano, gloria -que como bien aclara el historiador- no le cupo al Colegio del Salvador de Buenos Aires, que no pasó de ser un colegio porteño.
Conocer el 5º Volumen, de la Historia del Colegio es ponerlos en contacto con algo que podemos ejemplificar como la piedra clave de las bóvedas ya que es fundamental para la cabal comprensión de la obra pero asimismo es resignificador, ya que no se puede obviar el seleccionar y reordenar en función de las lecturas de los volúmenes anteriores, todos los contenidos volcados en el texto. Es sin dudas, el completamiento de esta visión inmensa no sólo del Colegio sino del significado que alcanzó, para el conjunto social en la continuidad histórica santafesina, local y regional.
Pero no es mi intención condensar en pocas palabras el volumen, aunque si valorar la enorme, silenciosa y prolija investigación que llevó adelante con un fervor que no reconoce claudicaciones, como asimismo destacar que no tuvo temor a la rectificación y asumir errores en la disciplina de la verdad.
La lectura de esta Historia posibilita recuperar los innumerables datos que existen en cada página –suerte de gigantesco e invalorable archivo familiar- y es mediante ellos que podemos reconstruir paso a paso, no sólo la historia del colegio sino también la de la sociedad que acompañó en aspectos espirituales, materiales, intelectuales, como también en su forma de vida, sistemas valorativos y tradiciones, patrimonio que nos pertenece y que incumbe a nosotros su trasmisión.
Podemos conocer la evolución de su edificio que manifiesta pese a sus remodelaciones, los espacios primigenios desde dónde se impartió educación para la vida práctica y para la vida espiritual. En sus constantes crisis narra la evolución política de Europa y América y las connotaciones de los distintos ejes del poder político, eclesiástico y cultural pero también sin lugar a dudas fue el centro de una difusión educativa que forjó constantemente a ciudadanos, proponiéndolos como ejemplo de ideales compartidos.
Ha pasado casi medio siglo desde que el P. Guillermo Furlong Cardiff escribiera las últimas páginas de esta historia, por lo tanto es incompleta, ya que este colegio es un organismo vivo y comprometido que no entiende al pasado como algo cristalizado, sino como la cantera donde extraer los elementos y energía para continuar, porque valora su pasado, los espíritu que forja y considera que su historia se construye día a día quizás, porque asumen como propio el concepto de Huizinga: “Historia es la forma espiritual en que una cultura rinde cuentas de su pasado”.
Ing. Jorge Terpin

Institucional






